LA MAGIA DEL COFRE

Hace muuucho tiempo, cuando aún existían los magos y las brujas, con sus hechizos y poderes, se sabía que existía un cofre que en su interior escondía grandes poderes y magias. Dice la leyenda que ese cofre fue enterrado en una colina al pie de una montaña que se llama Monte Perdido, en las cercanías de un pueblo aragonés llamado Bielsa. Un día, Niko, un niño de 11años que vivía en este pueblo, fue de excursión él solo por el Valle de Pineta, donde estaba dicha montaña.
De pronto se puso a llover y vio una cueva en la que refugiarse del diluvio. Cual fue su sorpresa al ver al fondo de la cueva un gran resplandor. Se acercó y… ¡oh! Allí estaba el maravilloso cofre del que tanto había oído hablar. Era de madera y con grandes cerrajas de hierro. Niko intentó abrirlo sin ningún resultado, por lo que, cuando dejó de llover, se lo llevo a su casa. Estaba intrigado y a la vez asustado.
Esa noche en su casa, con unas tenazas y un destornillador, consiguió abrir el cofre. Se quedó con la boca abierta, pues del cofre salió un humo negro y después un duendecillo de color rojizo, con grandes orejas puntiagudas y sonrisa de pillo. El duende dijo a Niko:
– Hola, ¿Quién eres? Yo soy el duende del pendiente.
Niko le contestó:
– Yo…yo soy Niko, tu salvador.
Tras esto el duende le pidió:
– Por favor, no le cuentes esto a nadie, si me haces caso te recompensaré como es debido: te haré la cama, los deberes, pondré la mesa por ti… ¿qué te parece?
Niko se frotaba las manos. Le haría los deberes, la cama, pondría la mesa…y él tendría mucho tiempo libre.
Al principio todo funcionó bien; Pero Niko no podía aguantar un secreto tan maravilloso y se lo contó a su mejor amigo, Juan. Juan no se lo creyó y Niko le tuvo que enseñar el cofre. El duende al ver el cofre se dio cuenta de que Niko no había cumplido su palabra y se rió cruelmente; Niko lo miró asustado y desde aquel día todo cambió. Parecía como si al duende se le hubieran cruzado los cables, lo hacía todo al revés: deshacía las camas, rompía las hojas de los cuadernos, escondía las cosas, tiraba basura, asustaba al gato….
La casa de Niko empezaba a ser un desastre y Niko se llevaba todas las broncas ya que sus padres no sabían nada del duende.
En el colegio también se quedó castigado muchos días, la profesora no entendía el cambio de Niko, ya que siempre había sido un buen chico.
La profesora, harta de él, llamó a sus padres. Todos juntos acudieron a la escuela para una reunión y allí Niko no tuvo más remedio que contar toda la historia del cofre y el duende.
Nadie se creyó la historia y todos se rieron. Niko, llorando, llevó a sus padres a casa y les fue a enseñar el duende; pero al abrir el cofre…¡el duende no estaba! Castigado en su habitación Niko pudo ver al duende subido a las cortinas, con mucho cuidado consiguió atraparlo de sus puntiagudas orejas, se lo llevó a sus padres, y decidieron llevarlo otra vez a su cueva y enterrar lo para que no volviera a liar a ningún niño.
Así que ya sabéis, cuando vengáis a Bielsa y os acerquéis al famoso y enigmático Monte Perdido, cuidado con lo que tocáis en sus grutas, pues las grutas de nuestros montes siguen siendo el reino de magos, bruixas y leyendas.

Manu

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4 Responses to

  1. L Y N says:

    ME ENCANTA OLE OLE Y OLE.QUE ARTE .ME HA ENCANTADO ESQUE A MI LAS COSAS DE FANTASIA ME ENCANTAN,

  2. Anonymous says:

    que bonito

  3. fresa roja says:

    me a gustado mucho por que la leyenda verdadera o falsa es muybonita

    seguir a si

  4. poncho says:

    no me a gustado nada

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